La pandemia y los niños: cómo la psicomotricidad ayuda en su desarrollo

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El confinamiento producido por la situación de pandemia mundial hizo que los niños abandonaran las escuelas infantiles, terapias y colegios y se recluyeran en casa junto a sus familias compaginando educación, juegos, cuidado y teletrabajo.

Desde julio, y sobretodo en septiembre, los niños y niñas se han ido incorporando a las escuelas para retomar las clases y su aprendizaje. Este tiempo vivido en casa les ha alterado de diferentes maneras y hemos hablado con profesionales en psicomotricidad para analizar cómo el tiempo alejados de las aulas ha afectado en su desarrollo.

¿Cómo han llevado los niños el confinamiento?

La pandemia ha tenido impacto diferente en función de las circunstancias familiares y el entorno. Como afirma Cynthia Ramirez, psicomotricista y logopeda en Centro de Atención Temprana Aceops, “Los recursos de cada familia han sido decisivos en la situación de los niños y niñas. En aquellas familias con menos recursos se ha notado que los niños, sobre todo entre los 0 y 2 años, han presentado más dificultades en la relación con el entorno: hipersensibilidad sensorial, estancamiento en el desarrollo de la comunicación y el lenguaje, reactivación de reflejos primitivos ya integrados anteriormente, entre otros”. Además de los recursos, también destacan el entorno en el que se ha vivido el confinamiento: “La situación familiar ha influenciado mucho el niño, no es lo mismo aquellos que han vivido el confinamiento en un espacio con jardín o terraza o familias donde la pandemia se ha vivido con más tranquilidad.” Comenta Paula García Arenzana, psicóloga y experta en Psicomotricidad terapéutica y directora del Centro PSIKOBIZIRIK.

Las circunstancias han hecho que cada familia haya vivido una realidad y los padres y el entorno han tenido un papel fundamental en el desarrollo de sus hijos. Mónica González, logopeda en un gabinete de Atención Temprana, asegura: “Compatibilizar teletrabajo con crianza durante largos periodos de tiempo, en el mismo lugar, con incertidumbre a nivel de salud, laboral y personal, ha generado en muchas familias un gran sentimiento de culpa, ineficacia y dolor por no haber conseguido o incluso haber entorpecido el desarrollo de sus hijos debido a esta etapa que todos estamos pasando. Confundimos empoderar a los padres con cambiarles de lugar, y de esto, ellos han recibido mucho durante esta época. Se han convertido en “profesores”, “terapeutas” y demás etiquetas que, a día de hoy, a muchos les pesan demasiado.”

La pandemia y los niños: Los beneficios del tiempo en casa

El tiempo pasado en casa ha ocasionado problemas, pero también se ha podido sacar aspectos positivos, las familias han compartido más tiempo juntos y eso los niños lo han agradecido como enuncia Cristina Ibisate, psicomotricista, “Esta situación ha disminuido en muchos casos la agresividad de los niños con los adultos”.

¿Qué dificultades se han encontrado las profesionales en la vuelta a las aulas?

Tras la vuelta a las clases y las salas de psicomotricidad, los profesionales han podido percibir cómo el tiempo alejados de los niños y su entorno ha afectado a su desarrollo, la forma de relacionarse y sus patrones de juego. En el juego simbólico se ven reflejadas situaciones del confinamiento “los niños juegan representando a adultos que trabajan desde casa o hablan por el móvil” observa Maite Carazo, Experta en Psicomotricidad terapéutica y directora de centro educativo. Col.legi Sant Pere. Muchos de ellos también juegan a lavarse las manos, ha podido percibir Cristina. La pandemia refleja problemas parecidos en todo el mundo, Bernardina Rio, psicomotricista en Chile, también afirma que “los niños se han olvidado de jugar en sus espacios y reproducen escenas de las personas que están con ellos”.

El nerviosismo general provocado por la pandemia también se ha reflejado en las conductas de los más pequeños. Han sufrido desorganización en general como problemas para ir al baño, insomnio y rabietas en el entorno emocional, sostiene Paula. Hoy día, aún, muchos niños arrastran una desorganización en el control de esfínteres.

Esta desorganización se ha puesto de manifiesto en los periodos de adaptación a la escuela que se han alargado y están siendo más costosos que en años anteriores. La distancia entre las personas y la mascarilla son aspectos que evitan ver la expresión de la cara y esto ha llevado a complicar esa adaptación escolar. Teresa Alburguer, pedagoga y psicomotricista, destaca “los numerosos niños aislados, sin un cuerpo de referencia donde construirse y van a merced de estímulos visuales y sonoros sin rumbo, deambulando en un mundo sin conexión”.

Otro de los aspectos más llamativos, es la falta de atención debido a la situación de incertidumbre y miedo porque los niños también perciben la angustia. Carmen Pascual recalca la importancia de “acompañarlos, comprender que están sufriendo, e incluso a veces ocultando sus sentimientos”. El tiempo que han pasado en casa han perdido los hábitos y las rutinas, además de no contar con espacios como los disponibles en las aulas. El aumento de la agresividad también está latente, la situación de estrés e inseguridad ha afectado a los niños que no son capaces de reconocer y exteriorizar las emociones y lo canalizan a través de un aumento de la agresividad.

Ante esta situación, ¿cómo ha ayudado la psicomotricidad?

Todas las profesionales coinciden en el gran valor que aporta la psicomotricidad y como está ayudando a los niños a canalizar la situación y seguir su desarrollo. La psicomotricidad está permitiendo generar espacios para que los niños puedan salir de ese bloqueo y continuar su desarrollo, asegura Cynthia.

Con las restricciones de movilidad y los confinamientos los niños tienen mucha necesidad de salir al aire libre y moverse “La psicomotricidad les ha ayudado a correr, elevar su voz, relacionarse con los objetos y poner a prueba a su cuerpo. Vuelven a sociabilizar y buscar otras formas de expresión.” Reafirma Maite.

Además de contribuir a aportar esa libertad de movimiento, Laura Estremera, psicomotricista y maestra de audición y lenguaje, indica que la psicomotricidad les está ayudando a canalizar los miedos provocados por el virus y no salir a la calle y a recuperarse emocionalmente. “Los pequeños fantasmas que rondaban sus cabezas se disipaban” afirma Paula.

Teresa coincide con el resto de las profesionales en la necesidad de la sala de psicomotricidad para explorar y descubrir su cuerpo en movimiento. Tras el cierre de parques y la limitación de la movilidad y la socialización, ahora más que nunca se necesitan las salas.

Y toda esta situación, ¿cómo afectará a los niños y la sociedad?

Aunque ahora se vean problemas ocasionados por la situación y se vayan corrigiendo, las profesionales auguran que las consecuencias se alargarán en el tiempo. Como ratifica Montserrat Méis, psicóloga y terapeuta, “estamos criando a los niños con menos contacto y más tecnología. La manera de relacionarse está cambiando a pasos agigantados”. Ante esta situación, las profesionales son claras “la psicomotricidad siempre favorece”. En estos momentos la psicomotricidad es muy beneficiosa porque ayuda a entender, colocar y expresar la situación. Además, facilita un espacio de encuentro ahora que el contacto es más difícil que nunca.

Desde Psicopraxis nos unimos al sentimiento de todas las profesionales, y reivindicamos la psicomotricidad, más que nunca, para salir reforzados de la pandemia y favorecer un desarrollo de los más pequeños. Carmen Pascual, psicomotricista y formadora en Psicopraxis, apela a estar atentos de las necesidades de los niños y sus salidas de todo. Su alimentación, descanso, juego estudio y relación nos hacen observar como están y se sienten.

La psicomotricidad aporta herramientas fundamentales para asegurar el desarrollo motriz, cognitivo y emocional de nuestros pequeños. Seguimos trabajando día a día en la formación de profesionales en psicomotricidad que ayuden a contribuir un mejor desarrollo de los niños.

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